23 de agosto de 2011

How to be alone, by Tanya Davis.



HOW TO BE ALONE, por Tanya Davis (traducido y adaptado por ~BenditoDesorden).

Si al principio estás solo, sé paciente. Si no has estado solo a menudo, o si cuando lo estabas, no estabas satisfecho con ello, sólo espera. Descubrirás que está bien estar solo una vez lo disfrutes.

Podemos empezar con los sitios básicos: el baño, la cafetería, la librería. Allí puedes leer el periódico, conseguir tu dosis de cafeína diaria o sentarte y ver el mundo moverse. Allí puedes apreciar los títulos y oler los libros. No vas a hablar mucho de todas formas, así que estarás a salvo.

También está el gimnasio. Si eres tímido, podrás encontrarte a tí mismo en los espejos, o enchufarte los cascos y apagar el mundanal ruido.

Y está el transporte público, porque todos sin excepción tenemos que movernos.
Y está la oración y la meditación. Nadie te recriminará si quieres contener el aliento buscando paz y salvación.

Empieza de forma sencilla. Cosas que pudiste hacer previamente basándote en tus principios para 'evitar estar solo'.

El comedor de un restaurante. Estarás rodeado de calmantes a base de calorías. Empleados que trabajan por horas, y cuyos cónyuges están en otra parte de la ciudad, así que -como tú- ahora están solos.

Resiste el impulso de mirar el móvil a cada segundo, haz el favor.

Cuando estés satisfecho con la comida y el paseo vespertino, invítate a cenar. Que sea un restaurante de tapetes de lino y cubertería de plata. No vales menos. No serás una persona menos misteriosa cuando estés comiendo el postre por apurar los restos de nata con tu dedo. De hecho, algunas personas en mesas abarrotadas desearían estar en tu sitio.

Ve a ver una película. Donde esté oscuro y tranquilo. Solo, en tu sitio en medio de una comunidad fluctuante.
Y entonces, sácate a bailar en un pub donde nadie te conozca. Permanece en la pista de baile hasta que las luces te nublen la vista y la música te enseñe los pasos. Baila como si no hubiese nadie mirando... porque probablemente no lo haya. Y, si lo hay, asume que sus intenciones humanas son las mejores. El ritmo con el que los cuerpos se mueven con los acordes es, después de todo, incitante y atractivo.
Baila hasta que sudes, y los mejores fragmentos de tu vida vuelvan a tí como si fueran bendiciones.

Ve solo al bosque, y disfruta de la compañía de árboles y ardillas. Ve a una ciudad desconocida; patrulla las calles, y siempre habrá alguna paciente estatua que escuche y bancos para sentarse y proporcionar a extraños una experiencia compartida si sólo por un minuto detienen su caminar. Estos momentos pueden quitarte un peso de encima, incluso si esas conversaciones nunca ocurren pues nadie transita esa calle, porque has llegado hasta ahí por tí mismo.

La sociedad se asusta de la soledad, al igual que los corazones solitarios se malgastan en prejuicios, como que la gente tendrá problemas si, después de un tiempo, no mantiene una relación con nadie. Pero la soledad es una libertad que permite respirar fácilmente y permite sanar las heridas si sabes cómo.

Puedes permanecer al amparo de grupos y muchedumbres o unir las manos con tu pareja, mirando por tu propio bienestar en la búsqueda de compañía. Pero nadie está en tu cabeza y, para cuando hayas trasladado tus pensamientos fuera de tu cuerpo a través de tu boca, su esencia puede haberse perdido ya, o quizás simplemente te la has guardado para tí.

Quizás todo reside en la virtud de amarse a uno mismo; quizás todas esas bonitas consignas que nos acompañaron desde preescolar hasta la escuela secundaria, gruñendo por lo bajo, fueron sólo órdenes de mantener la soledad bajo llave. Porque si en tu fuero interno eres feliz, estar solo no es un problema.

Está bien si nadie piensa como tú. Cada experiencia es única, y nadie puede percibirla de la misma forma, ni ponerse en tu lugar, pero esto guarda para uno los momentos mágicos de toda una vida.

No significa que no estés conectado, que la comunidad no esté presente. Tan sólo toma la perspectiva de ser una persona en una cabeza pensante y sentir los efectos de ello. Toma el silencio y respétalo. Si practicas un arte que necesite dedicación, deja de perder el tiempo. Si tu familia no te aprecia, o la religión no te ofrece consuelo, no te obsesiones con ello.

Puedes estar rodeado en un instante tan sólo si lo deseas.
Si tu corazón sangra, aliméntate con tus heridas.
Sé la prueba viviente de que hay calor incluso en la mayor ventisca.

2 comentarios:

  1. Es maravillosa la entrada, me ha encantado pero la letrita esa te deja ciega y bizca a la vez...

    y más a casi las 4 de la madrugada que una ya es vieja y no ve...

    Besos de Mariposa :)

    ResponderEliminar
  2. Pero si tú ya sabías hacer edulapsis! :D

    ResponderEliminar