27 de septiembre de 2011

Her Morning Elegance.


Louise Ebel, Pandora


Sun's been down for days,
A winter melody she plays.
The thunder makes her contemplate,
She hears a noise behind the gate:
perhaps a letter with a dove...
perhaps a stranger she could love.



Era una de tantas veces en las que sentía partirse el tiempo en pedazos. Fragmentos e instantáneas que revelaban pequeños detalles de ella. Secretos escondidos en sus gestos, matices en el color de su pelo o datos escondidos detrás de una mirada. Llegados a este punto podía leer casi todos sus pensamientos en las expresiones de su rostro, incluso las que ella expresaba de forma involuntaria. Un leve fruncimiento de labios o la leve arruga que se formaba en su frente cuando afrontaba un problema, con su habitual calma. No era de aquellas chicas que huían a la mínima de cambio.

Personalmente, consideraba que ella estaba más guapa de madrugada. Y no, no era porque se arreglara para salir o su actitud cambiase. Ella no modificaba su perfil según la situacion que la rodease. Pero era entre las luces tenues, cuando ella se abandonaba a la cadencia monótona y burbujeante de la música, que él creía acercarse más a cómo era ella en realidad. Cuando notaba que esa sonrisa de felicidad que adornaba su cara mejor que cualquier joya era de todo menos fingida.
"...y quien tuviera su don. Sería posible conocerte más por dentro. No lo conseguiré, saber más de tí."
Y secretamente él miraba. Y secretamente él deseaba estar en otro lugar muy distinto. Ella descansando tiernamente en la cama, ajena a todo y a todos. Una dulce sonrisa de sueño tranquilo. Y aunque él no hubiera compartido la cama con ella, saber que su tranquilidad estaba asegurada. Y que cada día se acercaba un poco más a desentrañar el acertijo que él se había planteado resolver.
"Creo que lleva media vida huyendo, quizás le pasa lo mismo que a mí. Había expandido su emisión global desde Lima hasta Reikiavik... y sin embargo a quien tenía cerca no podía transmitir."
Y ella abandonaba la discoteca, agotada de bailar en la sombra, como todas las noches. Y él observaba. Y la imaginaba llegando a casa, dejando el bolso en la mesa, desabrochándose la cremallera del vestido y bajándose de sus tacones no sin cierto alivio. Y acostándose dulcemente en su cama, para disfrutar de su merecido descanso. Ojos cerrados y rostro en calma.
Éso, y no otra cosa, era su verdadera elegancia.


And she fights for her life,
where people are pleasently strange.
And counting the change, and she goes...
Nobody knows.




Notas finales respecto al texto: Esta pequeña cosa dulce ha sido fruto de tres canciones (de las cuales hay todas frases en el texto): 'Miau Miau' de Los Suaves, 'Club de fans de John Boy' de Love of Lesbian y 'Her Morning Elegance' de Oren Lavie.
No siempre lo más exuberante es lo más hermoso. Es un buen resumen del texto en sí.